
Jugada del segundo gol local / FOTO: Cuenca News
No negaré las estadísticas. Efectivamente se trata del peor comienzo liguero del Leganés en las últimas cuatro temporadas. 8 puntos de 18 posibles, noveno clasificado y a 4 puntos del 'play-off' tras las seis primeras jornadas. Eso es transparente, datos nítidos que evidencian dos cosas y ninguna alarmante por el momento. La primera es que el fútbol es puñetero porque saca a la luz los defectos y esconde las virtudes de este Lega. Y la segunda es que el equipo de Miguel Álvarez es "defensivamente muy blando".
Y digo que es puñetero porque este domingo, en Cuenca, el Leganés dispuso de casi un 70 por ciento de posesión. Dominó la pelota y apostó por sus constantes vitales, por jugar con el compañero más cercano y por concretar sus ocasiones para abandonar el maldito mes de septiembre (sin triunfos y eliminados de la Copa). Pero otra vez la realidad se convirtió en una zancadilla a mala leche. Con muy poquito, los de Tino Cabrera manosearon a la defensa pepinera como si fuese plastilina. Ruano, los balones aéreos y la falta de intensidad fueron las armas de los albinegros.
Sin embargo, con todo esto: errores defensivos, mal partido de Iván Díaz, despistes de Falcón, la expulsión de Llamas y los regalos de Azcárate, Tonino hizo estallar la grada de la Fuensanta con el 2-3. Era el minuto 93, el Lega volvía a ganar y olvidaba sus 'dudas' en la Ciudad Encantada. Pero no, no acabaría así la historia. Otra vez surgía una espina que llegaba en forma de empate en el último aliento. Bofetón y castigo en un partido de locos, donde Bayón y Rubén Navarro fueron de lo mejor. Sin duda, el Leganés quiere correr antes de saber andar. Por este motivo... invito al aficionado pepinero a que reflexione 10 minutos.
Con ese tiempo será suficiente para que alivie su rabia pensando que Iván Díaz pudo haber conseguido el 2-1 ante el Alcalá con el tiempo cumplido; que el Sporting se pudo llevar un saco en apenas cuarto de hora y que este domingo, el partido estaba en su mano. Llámenme peliculero, pero serían seis puntos más sin que el Lega hubiera cambiado un ápice su forma de jugar. El Lega sería segundo, a dos puntos del Lugo y habría firmado uno de los mejores arranques de temporada de los últimos años. ¿Ven? Con esto, sólo quiero poner de manifiesto que la línea que separa el éxito del fracaso en el deporte es extremadamente débil. No lo olviden, llegarán las tardes de gloria.

