En El Sadar vi a Ronaldinho marcar de chilena, a Higuaín dar una Liga al Real Madrid y a Cristiano Ronaldo vacilando de musculatura. [Recordarán aquella imagen señalándose el cuádriceps]. Sin embargo, todos ellos sufrieron alguna vez el aliento de la grada pamplonesa. El Sadar es un estadio con poso para los más futboleros, un escenario que tiene ídolos sencillos, como su capitán recién retirado Patxi Puñal y donde siempre se ha respirado el fútbol de manera distinta. Uno guarda todo eso en el saco de la memoria, al fondo del hemisferio izquierdo, y lo saca a luz este sábado, un par de minutos después de ver perder al Leganés con Osasuna en el estreno del nuevo año. Otra vez, y no es clientelismo, en una derrota injusta con mayúsculas.
