
Chupe lamenta el primer gol blanco/FOTO: CDL
El fútbol tiene un componente de crueldad innata. En algunos casos supone la grandeza de este deporte, pero en otros te abofetea de tal forma que lo comparas con la vida. Un simil acertado si recordamos la final de la Copa de Europa de 1999. El Manchester tocó el cielo por su afán, el Bayern reventó a lágrimas sin merecer tal castigo cuando el tiempo llegaba su fin. Así perdió ayer el Leganés, en el último minuto, cuando todo el mundo se frotaba las manos con el punto de Valdebebas.
Delante de los 600 valientes que se desplazaron, el Castilla sacó el látigo, se cargó a un rival directo en la lucha por el 'play-off' y alargó el perfecto sonido de su motor, caliente desde hace doce jornadas. El Leganés, por unas causas u otras --Elvis perdonó la sentencia en la segunda mitad-- dio vida a un rival 'in crescendo', de lo peorcito que puedes encontrarte en Segunda 'B', que además aprovechó dos errores defensivos para dejar al Lega sin capacidad de reacción.
Ninguno de los cuatro hombres de defensa estuvo bien en el Alfredo Di Stéfano y eso provocó que jugadores de la talla de Morata, Juan Carlos o Juanfran martillearan la portería de Falcón, soberbio como siempre. Ferrán Tacón hizo el único tanto pepinero, el que abría la cuenta y permitía creer que ganar al Castilla era posible. Todo quedó en intenciones, un lunes más volvemos a sacar la calculadora y mirar al cielo. No sé si esperamos un milagro o a que deje de llover en Butarque.
