
"Que no te vendan amor sin espinas, que los que esperan no cuenten las horas, que gane el quiero la guerra del puedo", decía hace ya diez años Joaquín Sabina en una de sus canciones tributo a la vida. La vida también es el 'Lega', que ayer, en Jaén, estampó su rubrica a la temporada con un adiós doloroso, con un puñal por la espalda, con un 5-0 que nos devolvió a la tierra cuando todos creíamos que este año sí, que podiamos ascender.
Todo iba en el curso correcto, juntos de la mano habíamos logrado la mejor primera vuelta de estos cuatro años atrás, la plantilla --capaz de jugar sin cobrar-- se tropezaba con elogios en cada esquina y para colmo, Felipe Moreno se adelantó a los Reyes Magos aquel 17 de diciembre, cuando confirmaba su llegada al club. Aquí no se encontró alfombras rojas, ni siquiera alfombras, pero sí un equipo cargado de coraje que ganaba sus partidos con un fútbol de órdago.
El 'Lega' era como el Barça, bueno, como nuestro pequeño reducto de ilusión que respondía de forma incondicional. Al Cartagena le pusimos las cosas claras, el Lorca se llevó tres, el Murcia otros tantos, en fin, la cosa pintaba bien. Algo nos decía que el ascenso no era un sueño, sino un certeza que estábamos tocando con las manos. Butarque se vestía para partidos de postín y el Cádiz era nuestro rival favorito.
Sin embargo, y como dice Sabina en su canción, nos habíamos olvidado de las espinas, habíamos contado las horas antes que los minutos, y queríamos más de lo que podíamos. El Alcorcón, que ahora va a todo trapo, mató a un 'Lega' que desde entonces ha ido dando tumbos como un borracho, inerme lejos de su casa, guapetón y bien peinado delante de sus aficionados, no ha sabido jugar con la presión, con la inevitable ilusión de su afición, que ha demostrado ser la mejor del mundo.
Ayer, en Jaén, se escribió el final del cuento sin perdices, ni milagros como era de prever aunque el corazón se empeñase en 'pensar' lo contrario. La historia ha tocado a su fin, un final áspero, que ha derramado las lágrimas de más de un pepinero, pero que a buen seguro nunca podrán ser comparadas con las alegrías que nos ha dado este 'Lega' que construyó David Gordo. Zarandona, Quini, Valleros, Raúl, Gustavo, Aníbal, Casquero, Mario, os digo una cosa: este cuento tiene segunda parte y os toca escribirla a vosotros. Aupa Lega.
