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lunes, 25 de mayo de 2009

Amor sin espinas


"Que no te vendan amor sin espinas, que los que esperan no cuenten las horas, que gane el quiero la guerra del puedo", decía hace ya diez años Joaquín Sabina en una de sus canciones tributo a la vida. La vida también es el 'Lega', que ayer, en Jaén, estampó su rubrica a la temporada con un adiós doloroso, con un puñal por la espalda, con un 5-0 que nos devolvió a la tierra cuando todos creíamos que este año sí, que podiamos ascender.

Todo iba en el curso correcto, juntos de la mano habíamos logrado la mejor primera vuelta de estos cuatro años atrás, la plantilla --capaz de jugar sin cobrar-- se tropezaba con elogios en cada esquina y para colmo, Felipe Moreno se adelantó a los Reyes Magos aquel 17 de diciembre, cuando confirmaba su llegada al club. Aquí no se encontró alfombras rojas, ni siquiera alfombras, pero sí un equipo cargado de coraje que ganaba sus partidos con un fútbol de órdago.

El 'Lega' era como el Barça, bueno, como nuestro pequeño reducto de ilusión que respondía de forma incondicional. Al Cartagena le pusimos las cosas claras, el Lorca se llevó tres, el Murcia otros tantos, en fin, la cosa pintaba bien. Algo nos decía que el ascenso no era un sueño, sino un certeza que estábamos tocando con las manos. Butarque se vestía para partidos de postín y el Cádiz era nuestro rival favorito.

Sin embargo, y como dice Sabina en su canción, nos habíamos olvidado de las espinas, habíamos contado las horas antes que los minutos, y queríamos más de lo que podíamos. El Alcorcón, que ahora va a todo trapo, mató a un 'Lega' que desde entonces ha ido dando tumbos como un borracho, inerme lejos de su casa, guapetón y bien peinado delante de sus aficionados, no ha sabido jugar con la presión, con la inevitable ilusión de su afición, que ha demostrado ser la mejor del mundo.

Ayer, en Jaén, se escribió el final del cuento sin perdices, ni milagros como era de prever aunque el corazón se empeñase en 'pensar' lo contrario. La historia ha tocado a su fin, un final áspero, que ha derramado las lágrimas de más de un pepinero, pero que a buen seguro nunca podrán ser comparadas con las alegrías que nos ha dado este 'Lega' que construyó David Gordo. Zarandona, Quini, Valleros, Raúl, Gustavo, Aníbal, Casquero, Mario, os digo una cosa: este cuento tiene segunda parte y os toca escribirla a vosotros. Aupa Lega.

jueves, 21 de mayo de 2009

Autobuses pa' Jaén


El domingo pasado una pancarta tan larga como tres o cuatro salones de mi casa colgaba en el lateral del estadio Butarque y decía lo siguiente: 'Alcalde hazlo bien, autobuses gratis para Jaén'. La afición reclamó al jefe del gobierno local la posibilidad de que 'se tirara el rollo' para que los pepineros acudieran a Jaén sólo teniendo que abonar el precio de la entrada: es decir, 20 euros, algo que no está nada mal en tiempo de deflaciones, caídas y deficiencias bursátiles...
Precisamente, el consistorio municipal, encabezado por Rafael Gómez Montoya, no es que haya sido el niño bonito durante estos años de mandato. Que si un coche de tropecientosmil euros más blindado que el del Papa, que si comienzo con una esperpéntica moción de censura por falta de acuerdo con sus 'colegas' de Izquiera Unida, que si esto, que si lo otro.

Sin embargo, 'Rafa', conocido en el argot de la calle, también ha hecho cosas bien, como el reciente alquiler gratuito de bicis, la transformación del césped artificial en los campos de fútbol, la construcción de aparcamientos subterráneos, el propio Emsule, y un largo etcétera. Ahora, el gerente socialista, criminólogo de vocación, ha analizado la escena del crimen y no ha podido escapar de ella.

Ha hecho bien, muy bien. ¿Y por qué el dinero de esos autobuses no se destina a obras de teatro? ¿Y por qué no me cambian la fuente de mi barrio? preguntaría cualquier leganense de a pie que no le haga ni pizca de gracia esto de la pelotita y once contra once. Yo le respondería desde estas líneas haciéndole saber que esto era una 'obligación' para el Ayuntamiento, además de una inversión cargada de sentimiento.

¿Usted sabe cuantos jienenses tomaron un refresco en Leganés? y ¿cuantos compraron una barra de pan para ventilarse un buen bocata de jamón. Y ¿cuantos lógicamente acudieron al estadio de Butarque? Pues bien, eso no sólo es beneficio para el Lega, sino que para toda la ciudad. Una pescadilla que se muerde la cola y que no debe dejar de hacerlo. Lo hizo durante cinco años, pero siempre es malo voler al pasado, sobre todo si no es para recordar algo que nos provoque una sonrisa.