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lunes, 29 de marzo de 2010

Vara cambia de marcha

Chupe y Posti pelean el balón/Periodico de Extremadura

Agustín Vara cambió ayer la suerte del Club Deportivo Leganés en su cuarto partido como técnico pepinero, el primero de la actual temporada tras la destitución de Luis Ángel Duque el pasado lunes. Se cumplió el dicho balompédico y se estrenó con "victoria segura" en un domingo 28 de marzo que significó un nuevo punto de partida. Después de una semana incierta, de críticas, quejas y guerracivilismos en la parroquia pepinera, el 1-3 en Villanueva remansa el cauce del río. Incluso ya no llueve tanto, dicen los menos optimistas.

Es triste que unos defiendan a otros bajo la máscara de un nombre inventado, que intenten persuadir al personal con mensajes contaminados y versiones extraoficiales por el interés propio. Todo esto empequeñece a un equipo que ayer volvió a tambalear la lógica, pero que se impuso al Villanovense en una excelente segunda parte. Vara pidió independencia y tanto que la tuvo. Javi regresó a una convocatoria y jugó como titular, Zarandona, ávido de minutos, no perdió la oportunidad y Aníbal le dedicó su gol al nuevo técnico. Mensajes, gestos, detalles.

Negral, Nacho Aznar, Granero y Gustavo no fueron convocados. Sí que lo hicieron Guzmán, Morato, Durango y un Roberto Martínez exultante, que disfrutó de cinco minutos ante su gente. Diferentes sensaciones se palpan en Butarque. El nuevo míster da un toque a los que no estarán el próximo año con sus descartes, recupera a los heridos y confía en el de siempre. Quini, autor de un doblete, incontestable. Como dijo recientemente el filósofo Juanma Lillo: "Mirando para abajo, estamos yendo para arriba".

lunes, 9 de noviembre de 2009

Echando de menos a los delanteros

Foto: C.D. Leganés

Decía Duque al final del partido que el Lega está echando de menos a sus delanteros, que entre Aníbal y Nacho suman un gol y que Garrido, un lateral izquierdo, tiene cuatro. Mejor análisis imposible, obtenido por el propio entrenador después de un empate a cero ante un rival inferior, de poca monta, que debió irse de Butarque con tres o cuatro goles y la cara roja del frío. El Villanovense, sin embargo, marchó de rositas con un premio que fue demérito de los de casa.

El Lega marca entonces una sinuosa trayectoria, que ya no se sabe si destaca por la desazón, por la mala suerte, o por un simple y llano sentimiento. Ese sentimiento que obliga a ponerme una bufanda, dieciocho abrigos y tres pares de calcetines para ir a Butarque. Allí la gente no aguanta más y se engancha a lo primero que encuentra. Unas veces es el árbitro, otras el entrenador y otras que los jugadores no corren. El caso es quejarse.

Pero esto también es síntoma de cómo está el equipo, que no sabe muy bien su destino. La plantilla, imagino, sigue tranquila pensando en el 'efecto Alcorcón', el mismo que significa ir de menos a más, como un diesel de bajo consumo que sale rentable para viajes largos. De momento, ayer el equipo aportó aire fresco con Durán, brillante en la colocación, o Roberto, valiente por las circunstancias. De jugar al fútbol, de eso mejor no hablamos...